REICE

Revista Electrónica de Investigación en Ciencias Económicas

Abriendo Camino al Conocimiento

 

Vol. 5, No. 10, julio - diciembre 2017                                     REICE ISSN: 2308-782X

http://revistacienciaseconomicas.unan.edu.ni/index.php/REICE

revistacienciaseconomicas@gmail.com

 

Condicionantes de la Pobreza Rural en el Ecuador 2007-2014: Una estimación  de modelos Probit

 

Determinants of Rural poverty in Ecuador 2007-2014: an estimate of Probit models

 

 

Fecha recepción: junio 30 del 2017

Fecha aceptación: agosto 1 del 2017

 

 

 

Diana Morán Chiquito

ID Orcid: orcid.org/0000-0002-3640-6999

Universidad de Guayaquil: Guayaquil, Guayas, Ecuador

dianagar16@hotmail.com/ diana.moranch@ug.edu.ec

 

 

Charles Lozano

ID Orcid: orcid.org/0000-0001-5446-1476

Universidad de Guayaquil: Guayaquil, Guayas, Ecuador

Correo:

 

 

 

 

Resumen

El presente trabajo analiza la pobreza como fenómeno que afecta, en mayor medida, a las localidades rurales en el Ecuador. En este sentido, el actual plan de desarrollo, Plan Nacional del Buen Vivir tiene como uno de sus objetivos estratégicos la reducción de la pobreza y de la desigualdad en el sector rural, a través de una estrategia de desarrollo incluyente. Se presenta la evolución de las tasas de incidencia de la pobreza por ingresos en el periodo 2007-2014. Adicionalmente, se presentan indicadores que exponen la problemática del sector rural en cuanto a pobreza, ingresos, educación, y empleo; y las barreras a las que se enfrentan en la consecución del desarrollo. Finalmente se estima un modelo probabilístico que nos permite evidenciar cómo algunos factores particulares son claves en la determinación de la pobreza de los hogares.

 

Palabras claves: pobreza, Plan Nacional del Buen Vivir, sector rural.

Clasificación JEL: I31, I32, O18, R58.

 

Abstract

This paper analyzes poverty as a phenomenon affecting, to a greater extent, to rural communities in Ecuador. In this sense, the current development plan, National Plan for Good Living, has as one of strategic objectives the reduction of poverty and inequality in the rural sector, through a strategy of inclusive development. the evolution of the incidence rates of income poverty in the period 2007-2014 is presented. In addition, indicators that expose the problems of the rural sector in terms of poverty, income, education, and employment are presented; and the barriers they face in achieving development. Finally a probabilistic model that allows us to demonstrate how some individuals are key factors in determining poverty of households is estimated.

 

Keywords: poverty, Plan Nacional del Buen Vivir, rural sector.

JEL Classification: I31, I32, O18, R58.

 

 

 

 

 

Introducción

Durante los últimos años la tasa de pobreza en el país ha venido reduciéndose. En este sentido las políticas públicas apoyadas en un contexto macroeconómico favorable han tenido un impacto favorable sobre la lucha contra la pobreza. Sin embargo, a pesar de estos avances la pobreza es un fenómeno que sigue azotando con mayor intensidad a las comunidades rurales. La pobreza como barrera para el desarrollo se refleja en algunas características socioeconómicas de la población, como son: bajos niveles de escolaridad, ingresos bajos, empleos con baja productividad, etc. Los estudios sobre pobreza identifican algunos factores como determinantes de la misma, entre estos tenemos el género, la educación, la ocupación, el grupo étnico, el asentamiento geográfico de los individuos, entre otros. En la investigación aquí presentada se realiza una estimación de un modelo probabilístico de los determinantes de la pobreza a nivel rural, encontrándose evidencia que reafirma el hecho de que la educación se erige como factor importante que permite escapar de la pobreza.

 

A partir del 2008 el país se inserta en un nuevo Programa de Desarrollo denominado Plan Nacional para el Buen Vivir (PNBV), este plan se centra en la consecución de doce objetivos los cuales están organizados en tres ejes: 1) cambio en las relaciones de poder para la construcción del poder popular; 2) derechos, libertades y capacidades para el Buen Vivir; y 3) transformación económica-productiva a partir del cambio de la matriz productiva (SENPLADES, 2013). Dentro del marco del Plan Nacional para el Buen Vivir se integra una estrategia de desarrollo territorial, que reconoce las diferencias regionales y por tanto las distintas necesidades que tienen los nacionales de acuerdo a la población de asentamiento. El Plan de desarrollo vigente, PNBV, reconoce la importancia de las características locales de los territorios, para tal efecto redirecciona la política económica haciendo énfasis en lo local como nueva estrategia de desarrollo. Dentro del PNBV, la política agropecuaria ecuatoriana contempla como uno de sus objetivos estratégicos la reducción de la pobreza y desigualdad socioeconómica de la población rural mediante la puesta en marcha de una política agropecuaria incluyente (MAGAP, 2016). Así también, identifica la contribución de la agricultura  como actividad clave para el desarrollo territorial rural y el crecimiento del producto a nivel nacional. En cuanto a este objetivo, la realidad ecuatoriana de las comunidades rurales refleja las elevadas tasas de pobreza en este sector, pobreza que resulta en gran parte de la concentración de la riqueza en un pequeño grupo de personas que capta la mayor parte de los ingresos generados principalmente en el agro. Solo en el año 2014 la tasa de incidencia de la pobreza en el área rural era de 35.29%, cifra que duplica la pobreza existente en el sector urbano la cual mostró una tasa de  16.43% (INEC, 2014). Datos de otras variables claves como educación, ocupación e ingreso reflejan la dicotomía imperante entre lo rural y lo urbano1. Al respecto, el enfoque de desarrollo local imperante busca superar esta dicotomía y profundizar las relaciones, sinergias y complementariedades  que permiten cerrar las brechas de exclusión de la población rural, atendiendo la diversidad socio-económica, cultural y ecológica de los distintos territorios (MAGAP, 2016).

 

Material y Métodos

En los últimos años se ha observado una reducción en la pobreza2 que afecta particularmente a las zonas rurales; sin embargo, las condiciones socioeconómicas de los pobladores rurales siguen configurándose como barreras al desarrollo. La pobreza que azota a la población rural en el país se debe a múltiples factores tal como se examinó en el apartado anterior; siendo condicionantes de la pobreza factores como: la escolaridad, el género, la categoría ocupacional, el grupo étnico, así como el asentamiento geográfico regional de la población.

 

Para determinar cómo estas variables condicionan la situación de pobre o no pobre de la población rural se realizan estimaciones de ecuaciones probabilísticas; estas ecuaciones permiten determinar la probabilidad de que un individuo sea pobre. Los datos fueron tomados de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de diciembre de 2014. Se especificó una muestra de 7205 habitantes que residen en el sector rural de las distintas provincias del país. Las variables a utilizar en este trabajo se definen a continuación:

Tabla. 1 Operacionalización de Variables

Variable

Tipo

Definición

Categorías

Pobreza

Dependiente

Se considera pobre a un individuo cuyo ingreso se sitúe por debajo de la línea de pobreza nacional

Variable binaria que toma el valor de 1 si el individuo es pobre y 0 si no lo es.

Género

Explicativa

Se divide a la población de acuerdo al género entre hombres y mujeres

Variable binaria que toma el valor de 1 si el individuo es mujer y 0 si no lo es.

Educación

Explicativa

Nivel de escolaridad de los individuos

Años de estudio aprobados

Región Natural

Explicativa

Región Natural en la que habita el individuo

Costa y Sierra

Categoría de Actividad

Explicativa

Tipo de ocupación que desempeña el individuo

Cuenta Propia

Patrono

Jornalero

Empleado privado

Empleado público

 

Grupo étnico

 

Explicativa

 

Grupo étnico con el que se identifican los individuos

 

Indígena

Afrodescendiente

Montubios

Mestizos

Elaboración propia.

La ventaja de utilizar un modelo probit radica en que las variables independientes pueden ser cualitativas o cuantitativas de modo tal que los regresores pueden incorporar a las distintas variables sociodemográficas (Moscote y Rincón, 2012).

 

 

 

El modelo probit en su forma general se muestra a continuación:

                                (1)
 
En dónde
es la probabilidad de que una persona sea pobre dado el conjunto de variables explicativas, xk; G es una función que asume valores estrictamente entre cero y uno y corresponde a la función  de distribución normal estándar, xk son el conjunto de variables explicativas que recogen las características socioeconómicas de los individuos (Wooldridge, 2010).
 

La Tabla 2 presenta los resultados del modelo probabilístico estimado para medir los determinantes de la pobreza en el sector rural.

Tabla 2. Determinantes de la Pobreza Rural en el Ecuador (efectos marginales)

Variable

 

Coeficiente

P > |z|

Error Estándar

Género

 

 

 

 

          Mujer

 

0,0578

0,0000

0,0062

Educación

 

-0,0025

0,0330

0,0011

Región Natural

 

 

 

 

Costa

 

-0,019

0,0070

0,0063

Sierra

 

-0,0089

0,0810

0,0051

Categoría de Actividad

 

 

 

 

Cuenta Propia

 

-0,0254

0,0030

0,0086

Empleado Doméstico

 

-0,0457

0,0000

0,0036

Patrono

 

-0,0469

0,0000

0,0037

Jornalero

 

-0,0807

0,0000

0,0063

Empleado privado

 

-0,081

0,0000

0,0058

Empleado público

 

-0,066

0,0000

0,0041

Grupo étnico

 

 

 

 

Indígena

 

0,0322

0,1620

0,0264

Afrodescendiente

 

0,0351

0,2150

0,0346

Montubio

 

0,0196

0,4640

0,0305

Mestizo

 

0,0139

0,4590

0,0180

Fuente: Elaboración propia, con datos de la ENEMDU-Diciembre 2014.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resultados y Análisis

 

En el caso del Ecuador es urgente atender a estas zonas deprimidas a través de iniciativas locales que puedan vincular a los pobladores de las zonas rurales en una espiral ascendente, que les permita palear y combatir la pobreza que en sumo grado los atraviesa.

 

Si nos detenemos a observar los principales agregados referentes a empleo, ingresos, escolaridad y salarios, a primera vista percibimos que la población rural exhibe un bajo desempeño en estos indicadores respecto a la situación de los habitantes de las zonas urbanas. Como se mostrará más adelante, esto nos permite reforzar nuestra tesis de lo apremiante que resulta implementar estrategias de desarrollo en estos sectores, los cuales se enfrentan a problemas estructurales que no les permiten avanzar en la obtención de mejores condiciones de vida.

 

La figura 1 refleja la tasa de incidencia de la pobreza por ingresos en el Ecuador por zona geográfica3. Un panorama general de la evolución de la pobreza nos muestra que esta ha presentado una tendencia descendente desde el año 2007 hasta la actualidad, tanto en el área urbana como en la rural.

 

Sin embargo, como indica CEPAL (2011) a pesar de las mejoras la incidencia de la pobreza sigue siendo bastante mayor entre la población rural que entre la urbana. Estos avances en la lucha contra la pobreza pueden ser explicados por el periodo de crecimiento que experimentó el país como consecuencia del elevado precio de las commodities4, principalmente el petróleo, que se mantuvo hasta el primer semestre del 2014. Del mismo gráfico se desprende un hallazgo adicional, para el 2007 la tasa de pobreza del sector rural era casi tres veces la tasa de pobreza mostrada por el área urbana.

 

Si bien esta brecha se ha reducido con el paso del tiempo se mantiene como un problema a resolver. Para el año 2013 la tasa de pobreza rural duplicaba a la pobreza urbana, situándose en 35.29% y 16.43% respectivamente. Otra explicación plausible de la reducción de la pobreza rural se da por una combinación de factores: un impulso a las actividades agrícolas, junto a otras actividades económicas y sociales (salud, educación) que facilitan el autoempleo en sectores como el turismo, los servicios, la venta de artesanías, etc. que se suman al efecto que tienen las migraciones, las remesas y las transferencias sociales en la reducción de la pobreza rural (Echeverri y Sotomayor, 2010).

 

Por tanto, para que los logros en la reducción de las tasas de pobreza nacional, y en particular la pobreza rural, mantengan la tendencia decreciente de los últimos años se precisan políticas no exclusivamente relacionadas con las transferencias monetarias, como el Bono de Desarrollo Humano, sino que estas deben venir acompañadas de esfuerzos medulares en el ámbito de la política social (vivienda, dotación de servicios básicos, etc.5) (CEPAL, 2014).

 

Figura 1. Ecuador: tasa de incidencia de pobreza por ingresos, área urbana y rural

 

 

Fuente: Elaboración propia, con base en la encuesta nacional de empleo, subempleo y desempleo- ENEMDU (INEC, 2014)

 

 

 

 

Como se ha mencionado en líneas anteriores, uno de los factores que caracteriza a la pobreza es la falta o la precarización del empleo. La figura 2 muestra la situación de la población a nivel urbano y rural en relación a la actividad laboral que desempeña; así, se divide a la población por categoría de ocupación: empleo adecuado, empleo inadecuado y desempleo. El empleo adecuado, o empleo formal, agrupa a la población que percibe un salario superior o igual al mínimo establecido por la ley, tiene acceso a la seguridad social y demás prestaciones obligatorias y que desempeña sus actividades laborales en condiciones adecuadas. Por su parte el empleo inadecuado, subempleo, engloba otras formas de empleo que no cumplen las características señaladas para el empleo adecuado; esta categoría contiene a la población ocupada en actividades informales, en el sector doméstico sin remuneración, y en otros tipos de empleos en condiciones irregulares. Por último se tiene a las personas desempleadas.  

 

Figura 2. Ecuador: población ocupada y desocupada por zona geográfica. Año 2014

 

 

Fuente: Elaboración propia, con base en la Encuesta Nacional de Empleo, Subempleo y Desempleo- ENEMDU (INEC, 2014)

 

 

La información para el 2014 evidencia que la proporción de la población vinculada a empleos adecuados es superior en las zonas urbanas que en las rurales. Al igual que el análisis de la pobreza, el sector rural se caracteriza por mantener un porcentaje elevado de la población en condiciones de subempleo, 63.23%; en cuanto a las tasas de desempleo, las zonas rurales evidencian que la población desempleada de las áreas rurales es menor a la del área urbana, este hallazgo se puede explicar a través de la fuerte migración interna de la población ecuatoriana6, las cuales han venido migrando desde la ciudad al campo en busca de mejores ingresos y oportunidades. Como señala Valle (2005) la migración campo-ciudad ha tenido un efecto significativo en la disminución de la tasa de desempleo. De modo que se deben instrumentar políticas laborales que permitan la inserción de las personas que habitan el campo en empleos adecuados, de tal forma que se puedan contener los flujos migratorios nacionales e internacionales.

 

Continuando con el análisis de la ocupación en el sector urbano y rural, y sus diferencias, se puede observar en la figura 3 a la población urbana y rural por nivel de escolaridad. La figura muestra uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los campesinos en cuanto al acceso a la educación para las personas mayores de 15 años. Observando la primera categoría, las cifras reflejan la disparidad educativa, que posteriormente se traduce en desigualdades salariales, entre los habitantes de las zonas urbanas y rurales que muestran una tasa de no escolaridad del 2.80% y 8.40% respectivamente. La evidencia empírica y teórica sugiere que una persona que ha invertido más tiempo y recursos en escolarizarse va a recibir un salario mayor al que percibiría una persona con un nivel menor de escolaridad, por tanto el problema con el que tratamos no es igualar los salarios del grupo calificado con el menos calificado, sino fomentar una mayor participación escolar de los pobladores rurales (Morán, 2015).

 

Espíndola y León (2002) señalan que actualmente cerca del 37% de los adolescentes (entre 15 y 19 años de edad) de los países de la región abandonan la escuela a lo largo del ciclo escolar; además, estos autores encuentran que la deserción escolar presenta diferencias pronunciadas entre los países latinoamericanos, y en todos ellos la problemática es mucho más graves en las zonas rurales.

 

 

 

 

 

 

Figura 3. Ecuador: Población urbana y rural por nivel de escolaridad. Año 2014

 

.

Fuente: Elaboración propia, con base en la Encuesta Nacional de Empleo, Subempleo y Desempleo- ENEMDU (INEC, 2014)

La marginación escolar que afecta a las poblaciones rurales se refleja en una problemática de más largo alcance. De acuerdo a la teoría del capital humano desarrollado por Becker (1962), la educación, medida a través de los años de escolaridad, está estrechamente relacionada con un mayor nivel de ingresos a futuro. Esta tesis es la hipótesis fundamental de la teoría del capital humano desarrollada en los años sesenta. Los datos estadísticos demuestran que se verifica esta teoría para el caso ecuatoriano. De esta manera, se observa en la figura 4 el ingreso promedio mensual por categoría de ocupación para el 2014. Este refleja que en las 6 categorías ocupacionales, existe una superioridad vista a manera de salarios más elevados en las zonas urbanas respecto a las rurales, lo que pone de manifiesto el problema de la desigualdad salarial de acuerdo a la zona de asentamiento de la población.

Otros estudios exponen que a nivel nacional la brecha salarial se incrementa cuando los trabajadores poseen un título de tercer nivel; en promedio, un trabajador que ha completado la educación universitaria percibirá un salario aproximadamente dos veces superior al que recibe un trabajador que ha culminado el bachillerato o educación media. La brecha se amplía aún más cuando el trabajador posee un título de posgrado (Morán, 2016).

 

 

Figura 4. Ecuador: ingreso promedio mensual en dólares, población urbana y rural por categoría de ocupación. Año 2014

 

Fuente: Elaboración propia, con base en la Encuesta Nacional de Empleo, Subempleo y Desempleo- ENEMDU (INEC, 2014)

 

Determinantes de la pobreza rural: una estimación probabilística

De las estimaciones que se muestran en la tabla 2 se observa que ser mujer en el sector rural aumenta la probabilidad de ser pobre en 5.78%, esto pone de manifiesto la feminización de la pobreza7 resultante de la desigualdad de género existente, tal que las mujeres se constituyen como un grupo vulnerable. Por su parte, el coeficiente asociado a la escolaridad presenta signo negativo lo que indica que por cada año en que aumente la escolaridad de los individuos se reduce en 0.25% la probabilidad de ser pobre. En efecto, un individuo que haya completado el bachillerato habrá reducido en 3.25% su probabilidad de situarse bajo la línea de pobreza, así también, quien haya concluido los estudios universitarios tendrá 4.5% menos de probabilidades de ser pobre. De los resultados de esta investigación la evidencia muestra, como es de esperar, que a medida que aumenten las cualificaciones la población tendrá más oportunidades de acceder a puestos de trabajo con mejores salarios lo que se traducirá en una superación de la pobreza en cuanto a ingresos se refiere. En este sentido, la política pública debe fortalecer  los programas de acceso a la educación en las zonas rurales, de modo que se facilite el acceso de los sectores más pobres a la enseñanza formal (Morán, 2016).

Por otra parte, la región natural de asentamiento de la población tiene un papel importante en la determinación de la pobreza, según los resultados obtenidos. De acuerdo a las regiones naturales, los pobladores rurales de la sierra son más vulnerables ante los problemas asociados a la pobreza que los de la costa (ver Tabla 2). Esta información confirma los hallazgos realizados por Rojas y Castillo (2016), que señalan que la sierra rural representa el 50.5% de la pobreza a nivel nacional  mientras que la costa aporta con el 35.2% de los pobres rurales en el país. Como se ha mostrado la pobreza es mayor en las áreas rurales, y afecta principalmente a las zonas altas de la Sierra central, que se caracteriza por concentrar una elevada población indígena, además de algunas zonas rurales de la Costa con alta presencia campesina y de asalariados agrícolas (Larrea, C., Landín, R., Larrea, A. I., Wrborich, W., & Fraga, R.,2008)

 

Centrando el análisis en la categoría de ocupación de los habitantes rurales se puede concluir que la ocupación, indistintamente de la categoría, se constituye por sí misma como un factor atenuante de la pobreza. Sin embargo, entre las distintas categorías unas más que otras les permiten a los trabajadores alejarse del umbral de pobreza y alcanzar un mejor nivel de vida. Los trabajadores que se dedican a actividades laborales autónomas, así como las personas empleadas en servicios domésticos son los que presentan mayores de probabilidades de ser pobres; en el extremo opuesto se ubican los individuos que desarrollan sus actividades como empleados del sector público y privado, cuyos empleos les permiten acceder a beneficios sociales contemplados en la ley para ellos y sus dependientes. Estos hallazgos coinciden con la investigación de Villacís y Reis (2015) que a través de un modelo multilogit revelan que si el individuo trabaja en el sector agrícola, es más probable que tenga un trabajo precario, o vulnerable por salario, y si la persona trabaja en el sector público, es más probable que tenga un trabajo decente y por lo tanto aumentará su probabilidad de percibir ingresos mayores, permitiéndole alejarse del umbral de pobreza.

 

Si bien las variables asociadas a la etnicidad de los habitantes resultaron estadísticamente no significativas, los coeficientes asociadas a las mismas señalan que los ciudadanos que se identifican en los grupos étnicos de indígenas y afrodescendientes tienen una mayor probabilidad de ser pobres; esta evidencia confirmaría que en el Ecuador existen grupos históricamente vulnerables en los cuales se visibiliza mayormente la pobreza. Los grupos indígenas y afrodescendientes8 comparten una serie de condiciones de marginalidad y exclusión social y sufren problemas de desigualdad y discriminación que son semejantes y los llevan a estar sobrerrepresentados entre los pobres (Valenzuela y Rangel, 2004). Otras investigaciones revelan la misma realidad en cuanto a pobreza de las poblaciones afro e indígenas; los datos exponen  que durante el periodo 1994-2004 ha empeorado la calidad de vida de la población indígena, arraigándolos como grupo en una mayor situación de vulnerabilidad. Además, la pobreza en la habitan los indígenas ecuatorianos les ha obligado a migrar hacia los centros urbanos, donde acceden a ocupaciones de mala calidad debido a su precaria formación educativa y laboral (Rangel, 2004).

 

Conclusiones

 

Históricamente  en el Ecuador, la pobreza se ha venido concentrando en las poblaciones rurales, las cifras demuestran esta realidad. Los programas de desarrollo local, impulsados a través del Plan Nacional para el Buen Vivir, más la pujante política de gasto social del gobierno, han tenido efectos en la reducción de la tasa de pobreza en los territorios rurales, lo cual se ve reflejado en la caída en las tasas de incidencia de pobreza.   Sin embargo, para la sociedad ecuatoriana es tarea no resuelta la problemática que sufren las poblaciones rurales, ya que estas presentan peores desempeños en cuanto a variables claves como la tasa de pobreza, educación, empleo e ingresos comparándolas con los resultados de las poblaciones urbanas.

 

En este sentido la política pública, a través de un modelo de desarrollo endógeno, erigido como una estrategia de desarrollo local, puede contribuir al alivio de la pobreza volcando sus esfuerzos en políticas acordes a los problemas y potencialidades de la población rural.

 

La educación continúa constituyéndose como una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza, de modo que los individuos que pueden añadir más años de escolaridad tienen una mayor probabilidad de superar las carencias de ingresos. Por otro lado, el problema de género se evidencia como un factor condicionante de la pobreza; en este sentido el Estado debe volcar esfuerzos hacia políticas de género inclusivas que les permitan a las mujeres superar las barrearas, ideológicas, culturales, etc. que limitan sus posibilidades de salir de la pobreza.

En lo que respecta a la etnia, en nuestro país el grueso de la población que vive bajo la línea de pobreza se concentra en la población indígena y en los afrodescendientes, lo cual pone de manifiesto que en el Ecuador persiste un modelo de segregación social respecto a la raza de sus habitantes.

 

Si bien la evidencia estadística muestra que se han obtenido avances en la reducción de la pobreza, esta sigue persistiendo y afectando los niveles y calidad de vida de la población de los países subdesarrollados, principalmente en los sectores rurales. Por tanto, una política pública sostenida sobre las bases de un modelo de desarrollo local que se refuerza sobre las potencialidades de la población, población rural, puede constituirse con un mecanismo reductor de la pobreza rural. En este sentido, el Plan Nacional para el Buen Vivir se debe reforzar sobre estos modelos de desarrollo que apuntan a provechar las capacidades y potencialidades de sus habitantes para generar el impulso necesario para abandonar los umbrales de pobreza.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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1 Ver sección 2.

2 En el presente artículo la definición de pobreza en que nos centraremos es la pobreza de ingresos (o monetaria). En este sentido, la pobreza es entendida como las carencias que enfrenta una persona en cuanto a la satisfacción de sus necesidades básicas (Altimir, 1978)

3 Para calcular las tasas de incidencia de pobreza se utiliza el concepto de líneas de pobreza, las cuales fijan un nivel mínimo de ingresos mensuales o diarios debajo del cual un individuo u hogar es considerado como pobre. El Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC) para diciembre de 2015 ha fijado la línea de pobreza en $ 83.79 y la línea de pobreza extrema en $47.22 mensuales por persona, con estas referencias la tasa de incidencia de pobreza ha alcanzado el 23.28% y 8.45% respectivamente (INEC, 2015)

4 Las commodities son un conjunto de bienes, principalmente materias primas, que se comercializan en el mercado internacional. En el caso ecuatoriano ese conjunto de bienes incluye a productos exportables como el petróleo, el banano, el camarón, el cacao, el café, y las flores.

5 Para el año 2014 el hacinamiento en los hogares rurales  se ubica en un 16%, así también tan solo un 22% de los hogares de las comunidades rurales poseen un servicio adecuado de eliminación de desechos orgánicos (Rojas y Castillo, 2016).

6 La baja tasa de desempleo en el sector rural también se ve influenciada por la migración internacional, en especial en las comunidades rurales de la Sierra ecuatoriana, la cual se vio acelerada a partir del año 2000 durante la crisis económica que atravesó el país, ver Valle (2005).

7 A partir de los años 80, una serie de investigaciones llevadas a cabo por la Red Feminista Internacional Identificaron una serie de fenómenos dentro de la pobreza que afectaban de manera específica a las mujeres y señalaron que la cantidad de mujeres pobres era mayor a la de los hombres, fenómeno que se relacionaba con el aumento de los hogares con jefatura femenina. Para dar cuenta de este conjunto de fenómenos se utilizó el concepto de “feminización de la pobreza” (CEPAL, 2004)

8 La misma situación se observa a nivel de América Latina, en donde los afrodescendientes e indígenas presentan los peores indicadores económicos y sociales, además del escaso reconocimiento cultural y acceso a instancias decisorias de la política pública (Hopenhayn, 2003).